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Abolir la ley Bossi Fini, empezando por el cierre de los Centros
de Internamiento. |
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Las luchas contra los CIE han sido centrales desde 1998 hasta hoy para
los movimientos. Muchos habían esperado que en sus primeros meses de
mandato, el nuevo Gobierno mostrase una clara inversión de tendencia
en políticas migratorias, pero por desgracia las primeras acciones
oficiales acerca de la propuesta de reforma de la ley Bossi Fini ponen
de manifiesto que los CIE no sólo no serán abolidos, si no que se
verán reforzados, financiados y diversificados para cada tipología de
migrante, incluídos los demandantes de asilo. En muchas ocasiones
representantes del Gobierno han afirmado que “los centros de
internamiento para inmigrantes son indispensables”. Recientes
declaraciones acerca del “vaciamiento” de los CIE aparecidas en el
informe final de la Comisión de Mistura (ndt: comisión ratificada por
la ONU para verificar las condiciones en el interior de los CIE
italianos) son inconsistentes y contradictorias; la detención
administrativa continua siendo una medida aplicable a algunas
categorías de migrantes, por ejemplo a todos aquellos a quienes nada
les apetece la idea de ¡repatriación voluntaria.
No solamente no tenemos delante de nosotros un futuro en el que los
CIE serán mantenidos, ampliados en número y mejorados en Italia, si no
que tenemos que considerar que sigue adelante, con pasos de gigante,
la externalización de los centros de detención hacia países de
tránsito como los del Norte de África y Europa del Este, dónde cuesta
menos construirlos y es todavía más difícil saber que sucede en su
interior. Esta es la razón por la que el Gobierno actual no ha puesto
en discusión los acuerdos firmados por Berlusconi con Libia o la
cooperación conjunta con España, Senegal y Malta de vigilancia militar
de las costas de África Occidental y septentrional en los proyectos
Frontex y Giasone.
Desde su fundación hasta hoy, la función de los CIE ha sido
transformada gradualmente, pasando de ser un lugar de expulsión a un
instrumento de gestión de las migraciones; los CIE son, por tanto,
parte del proceso de acumulación y, al contrario de lo que piensan
algunas fuerzas políticas gubernativas, funcionan en manera tal que
podrían volverse centrales para la explotación del trabajo migrante.
La reforma en la cual está trabajando el Gobierno no intenta acabar
con la relación de esclavitud que conecta la obligación de trabajar al
derecho de permanencia sobre la que se rige el proceso de explotación,
sino más bien al contrario, la refuerza con nuevos mecanismos,
garantizando así la continuidad total con lo establecido por la ley
Bossi Fini.
En este contexto se vuelven más que nunca actuales las instancias de
los movimientos contra la precariedad y por la libertad de movimiento:
de frente a las propuestas de potenciación de los sistemas de control
y submisión de la fuerza trabajo migrante por parte del mercado
económico a través de las cuotas de flujos trienales, el esponsorizaje
o las listas de colocación de las embajadas italianas, es central
reivindicar el derecho de permanencia para todos los migrantes
desvinculado de la relación de trabajo, lo cual debería ser traducido
en un sistema de regularización permanente de todos los migrantes que
se encuentran en territorio europeo, en el acceso libre al mercado de
trabajo por parte de los migrantes, siendo equiparados todos los
efectos a los trabajadores nativos, y por último, en la apertura de
las fronteras, en primer lugar las europeas.
Desde la movilización contra el CIE de Trieste en 1998, que hizo
posible el cierre de aquel primer CIE italiano, los ciclos de
resistencia contra las fronteras continúan, también ahora, tanto en
nuestro territorio como en cualquier lado del resto del mundo. Desde
hace años la batalla por el cierre de los centros de internamiento
para migrantes adquiere una dimensión europea, articulándose entre
movilizaciones e iniciativas – cada vez más frecuentemente coordinadas
- que ponen en cada país de la Unión la urgencia del final de las
políticas de detención y deportación de migrantes.
Recientemente, de hecho, muchos de los dispositivos emblemáticos de la
utilización de la fuerza trabajo migrante por el capital han sido el
objeto de verdaderas campañas europeas, recordamos entre otras muchas
la campaña Deportation Class en contra del negocio de decenas de
compañías de aéreas que garantizan el viaje humillante de retorno a
los migrantes sin permiso de residencia, así como también las
iniciativas de sabotaje a los CIE, por ejemplo el asalto al CIE de
Bari Palese sirvió como ejecución del derecho de fuga de quince
migrantes en 2004 en Puglia, o la invasión y desmontaje del CIE en
construcción de Barcelona el pasado junio o el asedio a CIE esloveno
de Postumia (Postjona) el pasado mes de julio, momentos que han visto
la participación de activistas provenientes de distintos países
europeos además de una reacción duramente represiva, en términos
militares y judiciales.
A partir de la lucha por el cierre de los CIE, las redes de movimiento
europeo han desarrollado una crítica compartida a la creciente
precariedad del trabajo, individuando un terreno común para las
batallas de los trabajadores nativos y los trabajadores migrantes, en
las cuales las exigencias de una regularización permanente de cada
migrante sin permiso de residencia y aquella de una ciudadanía europea
son reivindicadas junto al derecho a percibir un salario universal de
ciudadanía.
Hoy estas luchas se han extendido, basta con observar nuestra
capacidad para generar la Tercera jornada de Lucha global por el
cierre de los CIE y la libertad de movimiento el pasado 7 de Octubre,
en la que han participado decenas de realidades europeas desde Italia
a Rusia, de Polonia a España, y que por primera vez ha contado con la
participación de varios países africanos. En estas últimas semanas
continúan las movilizaciones contra los centros de detención y las
deportaciones a desiertos financiadas por la Unión Europea. En Usa el
extraordinario movimiento de trabajadores y trabajadoras latinos
golpea el vientre de la Guerra Global con las demandas de una
ciudadanía no vinculada a la explotación. El Subcomandante Marcos,
desde el muro fronterizo en Tijuana, ha puesto las luchas de los
migrantes al orden del día de La Otra Campaña Zapatista.
Finalmente, en Italia, no paran las
decenas de iniciativas públicas de resistencia a la ley Bossi Fini, ni
las denuncias del vínculo perverso y estrechísimo entre el cuadro
normativo, CIE y explotación feudal del trabajo migrante.
En Bolonia el corte del presupuesto para las políticas sociales
decidido por la Junta Cofferati ha determinado la puesta en marcha de
una campaña de deportaciones de inmigrantes irregulares.
Fin del problema, fin de coste del problema. En este contexto, el CIE
de vía Mattei se ha convertido en un instrumento para el control del
trabajo migrante y para la reducción salarial. El migrante clandestino
está fuera de la posibilidad de contratación colectiva y es objeto de
la precariedad más brutal. En Bolonia, y no solamente en los cultivos
de tomate de Foggia, es normal que un migrante no sea pagado bajo la
amenaza de la deportación. Existe una sinergia objetiva entre
explotación del trabajo y gestión de los CIE. Las redadas de Policía y
Carabinieri son orquestadas y planificadas a fin de que mensualmente
partes específicas de la composición del trabajo sean su objeto.
También en Bolonia los movimientos combaten la cárcel étnica de via
Mattei desde 1998: la han invadido, denunciado, desmontado,
literalmente desmontado, han apoyado muchas de las fugas de migrantes,
han atacado la cadena logística de la deportación saboteando el
negocio, invadiendo el aeropuerto, señalando las empresas que
gestionan el centro y el catering, invadiendo el Tribunal de los
Jueces de Paz que ratifican el mantenimiento de estas cárceles
étnicas.
A todos aquellos que no han parado de luchar y resistir a la vergüenza
de las prisiones étnicas, queremos proponer la construcción conjunta
de una grande manifestación nacional en Bolonia, el 3 de Marzo contra
la explotación de la precariedad migrante, por una Europa diferente,
social y solidaria, en la que cada mujer u hombre tenga derecho a
existir independientemente del país de origen.
Una jornada que imponga en la agenda del Gobierno el cierre inmediato
de estas cárceles, los lager de nuestra época.
TPO, Bologna, enero. 2007, Ass. Ya Basta! Bologna, ass.
Harambé
Bologna, ass. Sopra i Ponti Bologna, collettivo universitario. C38 (Lettere
e Filosofiia) Bologna, coll. univ. Casseur (Area scientifica) Bologna,
coll.univ. Rete Universitaria Bologna, coll. univ.Ora d’Aria (Giurisprudenza)
Bologna, Lista Reno Bologna, Circolo Iqbal Masih Bologna, ass. ABNA’AL
ARD (figli della terra) di Bologna. Laboratorio Sociale Aq16 Reggio
Emilia, Laboratorio Sociale Occupato PAZ Rimini, Collettivo SPAM Parma,
Ass. No Border! Rimini, Ass. Le Giraffe Parma, Caffè Babele Reggio
Emilia. Centri sociali del Nord Est: Csa Bruno Trento, cs Rivolta
Marghera – Ve, cs Pedro Padova, Laboratorio sociale Ubik Ponzano
Veneto TV, Laboratorio Fuori Controllo Monselice PD, cs Capannone
Sociale Vicenza, Laboratorio Morion Vicenza, cso Clandestino Gorizia,
Casa delle Culture Trieste, ChioggiaLab VE. Cs Cantiere Milano, cs.
Crocevia Alessandria, Rete No CPT Bari, cs Laboratorio Occupato
Insurgencia, coll univ Orientale Agitata Napoli, coll Napoli
Arcobaleno, Laboratorio Zeta Palermo, Movimento Antagonista Toscano,
Movimento Indipendenti Friuli Venezia Giulia. Società cooperativa
P.A.Z. e rivista L’imPAZiente Lecce. Comunità resistenti Marche: csa
TNT Jesi, csa Sisma Macerata, csa Kontatto Falconara
AN, Coll. 25 OHM Falconara AN, cs Mezza Canaja Senigallia, csa
Oltrefrontiera Pesaro, coll. Skuola Pergola PS, Ambasciata dei Diritti
Marche, Polisportiva Antirazzista Assata Shakur Ancona, Ya Basta!
Marche. Fed. Naz. RdB/CUB, Ass Ya Basta! Reggio Emilia, Ya Basta!
Parma, ass. Ya Basta! Padova, ass. Ya Basta! Treviso, ass. Ya
Basta!Vicenza, Ya Basta! Mestre, ass. Ya Basta! Venezia, ass. Ya
Basta! Monfalcone, ass. Ya Basta! Trieste, ass. Ya Basta! Milano, ass
Ya Basta_ Moltitudia Roma, ass. Razzismo Stop Padova, ass. Razzismo
Stop Venezia, Caffè Esilio - Officina Sociale Marghera, ass Officina
Sociale Trento, Coordinamento Migranti Verona, Rete degli Artisti
contro le guerre, Associazione Difesa dei Lavoratori (PD), Metropolis
Cafe (VR), Mezclar - Ambulatorio migranti
Pisa, Laboratorio delle Disobbedienze Rebeldia Pisa, Società
cooperativa P.A.Z. e rivista L’imPAZiente Lecce.
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